El poder de la conversación
El País publica hoy un más que interesante artículo, titulado "Los nuevos reyes de Internet", que profundiza en el éxito de la web 2.0 y el poder de sus múltiples gestores. Patricia F. de Lis firma el artículo, en el que narra cómo las empresas están viéndose obligadas a redefinir sus roles ante unos clientes que ya no enmudecen. Posts publicados hace varios meses acerca de una mala experiencia en Ikea o en un desagradable viaje con Air Europa que recibieron cientos de comentarios, siguen siendo populares gracias a los buscadores. Al buscar los nombres de estas empresas, el poco caprichoso PageRank de Google muestra entre los primeros resultados estos posts de protestas del consumidor, lo cual no deja de ser una muy mala publicidad para ambas compañías.
Este reequilibrio de poderes está convirtiendo las relaciones comerciales en una conversación de igual a igual, tal y como vaticinaba The Cluetrain Manifesto. Pero frente a la concepción de la web 2.0 como una verdadera revolución social, los más críticos consideran que se trata del sueño cumplido de cualquier empresa: poder explotar abiertamente el gregarismo de sus clientes, que se fidelizan a sus servicios, hacen prosélitos y se desviven por convertirse en cobayas de versiones beta a cambio de nada. ¿Son realmente los usuarios los poderosos de la Red?
Mientras que unos tachan los nuevos espacios sociales de nuevas formas de aristocracia, con sus propias élites de poderosos superusuarios; Jason Lanier, autor del ensayo Maoísmo Digital, critica la credibilidad de la Wikipedia, uno de los emblemas del power of us, por considerarla "el resurgir de la idea de que el colectivo es sabio". Lanier prosigue: "El colectivo es tan estúpido como cualquier individuo, y en algunos casos concretos, mucho más estúpido". Opiniones de todo tipo para definir la sustancia política del colectivismo online: ¿democracia? ¿oligarquía? ¿quizá otra forma de manipulable populismo?